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Bienvenidos(as):


Si Ud. quiere seguir bebiendo es un problema suyo...

pero si Ud. quiere dejar de beber...entonces el problema es nuestro

Cualquier día en cualquier momento, cualquier pretexto o excusa resulta bueno para ingerir bebidas alcohólicas: si hace calor, si hace frío, porque algún familiar cercano falleció, porque en el trabajo lo ascendieron o lo despidieron, por los éxitos o fracasos en su vida, a veces por todo o por nada, a veces por alguna razón o sin ninguna razón, el (la) enfermo alcohólico(a), de una manera desconcertante, vuelve a beber nuevamente independientemente de lo que haya sufrido o prometido.

Como consecuencia de su carrera alcohólica se puede encontrar a un paso de la separación de su familia, si no es que ya la perdió, ha tenido caídas al hospital o ha estado detenido en alguna comisaría por faltas cometidas. En el peor de los casos, está cumpliendo alguna condena en la cárcel, y, en algunas ocasiones, sin saber si es realmente culpable o nó. Bajo estas condiciones se trata de un hombre o una mujer que ya tiene problemas con su manera de beber; no sabe que padece una enfermedad llamada alcoholismo .

El enfermo, a veces, promete muy sinceramente que ya no volverá a beber, lo hace ante una imagen sagrada o bien ante una persona superior que puede ser su Jefe, su madre, su esposa o sus hijos… pero pasado algún tiempo sin saber cómo se encuentra de nuevo con la copa en la mano y ante cualquier invitación a beber accede con mucha facilidad. Ud. se preguntará por qué lo hace, la respuesta es muy sencilla, porque no sabe decir que ¡nó! aún cuando sabe que el beber le ocasiona problemas y porque solo nunca se ha podido. Al mismo tiempo se hará muchas otras preguntas. En Alcohólicos Anónimos deseamos tenerle las respuestas que usted necesita.

La comunidad de A.A. se encuentra presente en los cinco continentes del planeta, con miles y miles de grupos que abren sus puertas diariamente a los enfermos del mundo para mostrarles el camino de recuperación del alcoholismo, reencontrar los valores perdidos y enseñarles a vivir de nuevo, porque la vida merece ser vivida.

El testimonio y la presencia de millones de alcohólicos que hoy viven en sobriedad, así lo corroboran. Ellos esperan compartir con Ud. esta nueva vida.

 

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